English translation: https://iste.org/blog/turn-your-classroom-into-a-personalized-learning-environment
A estas alturas, probablemente ya ha escuchado hablar del aprendizaje personalizado, que adapta la enseñanza, las formas de expresión del aprendizaje y la evaluación a las necesidades y preferencias únicas de cada estudiante. Si bien la atención individualizada, enfocada en las fortalezas y desafíos de cada estudiante, siempre ha sido un ideal, solo en los últimos años la tecnología ha permitido que esto se convierta en una realidad en la educación.
El aprendizaje personalizado aprovecha la capacidad casi instintiva de los estudiantes para utilizar la tecnología, pero va mucho más allá de la tecnología y los algoritmos. Se trata del diseño intencional de una enseñanza combinada que integra la instrucción presencial, el uso pedagógico de la tecnología y la colaboración entre estudiantes, con el fin de aprovechar los intereses de cada uno y promover un aprendizaje más profundo. Cuando se implementa adecuadamente, cumple con varios de los Estándares ISTE y conduce a un currículo más riguroso, desafiante, atractivo y que estimula el pensamiento.
Durante los últimos seis años, he transformado mi aula tradicional en un entorno de aprendizaje combinado que ofrece una experiencia más personalizada para cada uno de mis estudiantes. No ha sido un proceso sencillo. Ha requerido mucha investigación, ensayo y error, y ajustes constantes. Sin embargo, los resultados han valido completamente la pena.
A continuación, comparto cinco aprendizajes clave que me han ayudado a llevar mi aula de un modelo tradicional, centrado en el docente, a un espacio de aprendizaje personalizado apoyado por la tecnología.
1. Aprenda de otros
No voy a mentir. El camino desde un enfoque tradicional hacia un nuevo paradigma de aprendizaje fue irregular al comienzo. Probé clases combinadas que tomaron menos tiempo del previsto, enfrenté fallas tecnológicas, elegí métodos de implementación poco adecuados para ciertos contenidos o habilidades y, en general, cometí prácticamente todos los errores que se puedan imaginar. Pero no me rendí y, con el tiempo, empecé a tener más aciertos que fracasos. Los aportes de mis estudiantes y una formación pedagógica continua me ayudaron a afinar la planificación de mis clases hasta lograr el enfoque adecuado.
Comencé investigando sobre el aprendizaje personalizado y el aprendizaje combinado como integrante del Consejo de Docentes de la Fundación Rodel (RTC), donde colaboré en la creación del Marco estratégico para el aprendizaje personalizado en Delaware. También formé parte del Consorcio BRINC, un grupo creado para implementar el aprendizaje combinado en varios distritos del estado de Delaware.
Poder trabajar con otros docentes que también estaban implementando el aprendizaje combinado fue clave para mi desarrollo profesional continuo. En conjunto, trabajamos con Modern Teacher para comprender los cambios pedagógicos necesarios para transitar hacia este enfoque. Escuché a Catlin Tucker en una capacitación del consorcio BRINC y he utilizado sus libros como guía para seguir desarrollándome profesionalmente.
Todas estas experiencias me ayudaron a encontrar formas más efectivas de acompañar a mis estudiantes y, al mismo tiempo, empoderarlos para asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. Además, aprender de otros y colaborar con ellos es un sello distintivo de los Estándares ISTE para Educadores, un subconjunto de los Estándares ISTE. Los Estándares para Educadores nos invitan a “dedicar tiempo a colaborar tanto con colegas como con estudiantes para mejorar la práctica, descubrir y compartir recursos e ideas, y resolver problemas”.
2. Aproveche la tecnología que ya tiene
Aunque la tecnología no es el eje central de un aula centrada en el estudiante, sí cumple un papel importante en el éxito de este enfoque, ya que permite diferenciar la enseñanza, la evaluación y las formas de expresión del aprendizaje, además de facilitar la recopilación de datos sobre el progreso de los estudiantes.
Mis estudiantes, a quienes considero coaprendices y también docentes, me han ayudado a adaptarme a las herramientas disponibles en cada contexto. En las aulas de las principales asignaturas de mi distrito, el equipamiento estándar incluye 15 iPads, un proyector y una cámara de documentos.
Los estudiantes pueden utilizar sus teléfonos celulares con fines educativos. Usamos Schoology como sistema de gestión del aprendizaje (LMS). Además, utilizo Google Classroom y sitios como CommonLit | Free Fiction & Nonfiction Literacy Resources para integrar contenido digital de alta calidad dentro de nuestro LMS. Para mi sorpresa, la tecnología en sí misma cumple el rol más pequeño en la creación de experiencias de aprendizaje personalizado para mis estudiantes.
3. Deje que los estudiantes tomen decisiones
Cuando comencé este camino, decidí “liberar” una parte del contenido a la vez, con la intención de controlar el recorrido de los estudiantes a través de él. Con el tiempo, aprendí a adoptar un enfoque más personalizado en las tareas, lo que además se alinea con los Estándares ISTE para Educadores, que nos invitan a “fomentar una cultura en la que los estudiantes asuman la responsabilidad de sus objetivos y resultados de aprendizaje, tanto en contextos individuales como grupales”.
Las clases suelen comenzar con una mini lección, que luego da paso a que los estudiantes tomen decisiones sobre qué necesitan hacer a continuación para alcanzar objetivos de aprendizaje específicos, alineados con los estándares.
Mis unidades ofrecen orientación a los estudiantes, al mismo tiempo que les permiten elegir sus propios recorridos de aprendizaje y completar las actividades en el orden que les resulte más significativo.
Por ejemplo, al leer un cuento, pueden elegir entre leerlo de manera individual o leerlo mientras escuchan la narración. También pueden decidir si prefieren hacer anotaciones en línea o en una copia impresa. Pueden tomar apuntes en papel o registrar sus ideas en notas de voz mientras analizan el texto.
Si bien mis estudiantes siguen teniendo que escribir ensayos tradicionales para muchas tareas, también cuentan con oportunidades para demostrar su aprendizaje de diversas maneras. Según el propósito de la actividad, pueden presentar su análisis mediante un ensayo tradicional, la creación de un sitio web, infografías, un guión para un video que luego graban o a través de una herramienta de comunicación que ellos mismos propongan.
4. Cambie la forma de presentar los contenidos
Tuve otro momento revelador cuando finalmente comprendí cómo elegir el método de presentación más adecuado para distintos tipos de contenidos. Mis primeros intentos incluyeron buscar un video para cada tema con el fin de ofrecer información de contexto, o bien impartir una clase presencial sobre un concepto nuevo seguida de una evaluación en línea. Mi primera clase en línea fue una carpeta con una página para la pregunta esencial, una copia de mi presentación en PowerPoint y un enlace para que los estudiantes entregaran sus apuntes.
Sin embargo, en ese momento solo estaba usando la tecnología como un reemplazo de mi enseñanza presencial habitual. Cuando, durante instancias de desarrollo profesional, me pidieron explicar el “por qué” de mis decisiones, me di cuenta de que crear clases combinadas implicaba mucho más que simplemente añadir tecnología.
Hoy en día, diseño cuidadosamente mis unidades a partir de objetivos de aprendizaje específicos que orientan tanto el método de presentación como las actividades de aprendizaje. Al decidir cómo estructurar mis clases, reviso las actividades que he utilizado anteriormente para identificar cuáles fueron efectivas y cuáles debo ajustar o reemplazar. Como resultado, en lugar de dedicar el tiempo de clase a exponer contenidos y mostrar presentaciones, a menudo proporciono a los estudiantes videos o grabaciones de pantalla para que los revisen en casa.
Las grabaciones de pantalla que creo con Zaption, Screencast-o-matic y VideoAnt, resultan más efectivos que las presentaciones tradicionales, ya que los estudiantes pueden escuchar mi voz en lugar de avanzar por diapositivas silenciosas. Además, los videos ofrecen ventajas frente a las clases expositivas presenciales, porque los estudiantes pueden adelantar, pausar o retroceder según lo necesiten hasta comprender la lección. Aun así, siguen teniendo oportunidades para hacer preguntas, ya sea durante el horario de clase o en línea.
Este enfoque de aprendizaje invertido libera el horario de clase para que los estudiantes practiquen habilidades. Por ejemplo, pueden realizar anotaciones de un cuento o poema en Google Docs o participar en un seminario socrático. Durante nuestra unidad de investigación sobre temas de justicia social, los estudiantes acceden a una revisión digital del proceso de investigación y eligen las actividades de aprendizaje de acuerdo con sus necesidades. Algunos se reúnen conmigo para revisar cómo integrar citas, otros grupos comienzan a planificar sus presentaciones y otros trabajan de manera independiente recopilando fuentes de investigación confiables.
5. Evalúe de manera continua
En lugar de limitarme a aplicar una prueba final al término de cada unidad, procuro utilizar la evaluación formativa para ofrecer orientación y apoyo a mis estudiantes en el momento en que lo necesitan. Para ello, recurro a una variedad de estrategias. Por ejemplo, mis clases en video suelen incluir preguntas interactivas que me permiten evaluar su comprensión del contenido. Playposit y TED-Ed: Lessons Worth Sharing son mis herramientas habituales para este tipo de evaluación. Además, el aula suele estar activa y llena de energía cuando jugamos una ronda de Kahoot, que me entrega retroalimentación inmediata y práctica sobre los siguientes pasos: qué contenidos reforzar, qué estudiantes necesitan trabajar en grupos pequeños para un refuerzo adicional y quiénes están listos para avanzar hacia actividades de profundización mientras estoy apoyando al resto del grupo.
También recopilo datos de evaluación formativa a través de:
Foros de discusión.
Cuestionarios autocorregibles, que brindan a los estudiantes retroalimentación inmediata y concreta sobre su nivel de dominio de habilidades específicas.
El seguimiento del trabajo en proceso de los estudiantes en Google Docs.
Boletos de salida, que permiten evaluar el nivel de confianza del grupo frente a nuevos conceptos.
Utilizo toda esta información para ajustar las actividades de aprendizaje y seleccionar recursos que ayuden a los estudiantes a alcanzar los estándares abordados en la unidad. Cuando las evaluaciones muestran que un estudiante ya ha dominado una habilidad, puedo ofrecerle oportunidades para profundizar o desarrollar nuevas habilidades.
6. Integrar todo
Mi objetivo original era transformar mi sala de clases en un modelo de aprendizaje combinado que ofreciera a mis estudiantes el mejor acceso posible a experiencias de aprendizaje rigurosas, motivadoras y personalizadas.
Al comenzar mi octavo año, me siento satisfecha con los avances que hemos logrado hacia este objetivo y entusiasmada por implementar nuevas ideas, entre ellas una mayor flexibilidad en la disposición del aula y en la conformación de grupos, así como un mejor uso de los datos de evaluación formativa.
Mi sala de clases actual es un lugar muy distinto de lo que era hace cinco años. En lugar de llegar a clase para escucharme exponer todo el contenido y enseñar las habilidades necesarias para cumplir con los estándares de nuestro currículo, mis estudiantes son ahora los protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
En vez de depender de apuntes tomados durante clases expositivas únicas, pueden acceder, y volver a consultar, mis videos, grabaciones de pantalla y otros recursos cuando más los necesitan, ya sea mientras trabajan en una tarea o cuando se preparan para una evaluación.
Antes, mi rol consistía en estar al frente de la sala dando clases expositivas sobre el proceso de investigación, modelando sus distintos componentes y supervisando el avance de los estudiantes hasta la elaboración de un trabajo final correctamente estructurado.
Recientemente comencé a colaborar con la Human Ecology Foundation para exponer a mis estudiantes a una variedad de problemáticas del mundo real. Luego, los estudiantes forman grupos y eligen una de ellas para investigarla y proponer una solución o una forma de generar impacto. No solo están aprendiendo a realizar investigaciones auténticas, sino que también participan como voluntarios y conocen la problemática a través de experiencias de primera mano. ¡Incluso pueden ganar una beca por sus investigaciones y proyectos!
Durante el desarrollo del proyecto, estoy disponible para apoyar a los estudiantes, hacer seguimiento y evaluar sus responsabilidades individuales y los resultados del trabajo grupal. Sin embargo, la mayor parte del tiempo simplemente me mantengo al margen mientras ellos aprenden a investigar, colaborar y crear presentaciones de manera efectiva.
El mayor cumplido que he recibido desde que comenzó todo este proceso vino de un estudiante de mi clase de Lengua y Composición Avanzada. Me dijo: “Tu clase es fácil. No quiero decir simple; quiero decir que es fácil para mí aprender, porque puedo elegir tareas que me permiten mostrar lo mejor de mi trabajo”.
Me esfuerzo por hacer que mis clases sean así de “fáciles” para cada estudiante al que enseño. En general, mis estudiantes reconocen que se sienten mejor preparados para la universidad o el mundo laboral gracias al uso de tecnologías colaborativas. Algunos de ellos, que hoy ya están en la universidad, me han comentado que el uso de contenidos digitales en nuestras clases les facilitó la adaptación a la educación superior.





